Hoy tenía pensado contarte la historia de Kleenex, pero resulta que he gastado
unos cuantos esta semana (literalmente) gracias a unos gurús del
marketing online.
Me pone muy triste y me preocupa el mensaje que está recibiendo la gente sobre
cómo hacer negocios online. Sobre todo aquellos que tienen negocios con un
propósito bonito, de esos que hacen que les brillen los ojillos al
contártelo, pero no entienden cómo funciona el marketing online, especialmente
en redes sociales como LinkedIn.
Me duele que se deslumbren como conejo en carretera y se les engañe
vendiéndoles unas fórmulas que no les convienen y que, en el peor de los casos,
les hagan desaparecer. Y, para ilustrarlo, me voy a apoyar en la película "El
viaje de Chihiro", de Hayao Miyazaki.
Si no la has visto no te preocupes, no te voy a hacer mucho "spoiler". Y quizás
ya tienes plan de peli y mantita para esta tarde, que no sé en tu zona, pero
aquí está lloviendo a mares.
Cuando Chihiro entra sin querer en el mundo de los espíritus, todo es confuso y
abrumador a la vez que fascinante. No entiende las reglas que rigen en ese
extraño lugar. Entonces aparece un personaje que le informa que los humanos no
pueden estar allí y que, si no consigue un trabajo pronto, desaparecerá.
Para ello debe visitar a Yubaba, la poderosa bruja que controla el gran
balneario espiritual y esta le concede un trabajo, pero al firmar el contrato,
Yubaba le roba el nombre y le da uno nuevo.
Ya no es Chihiro. Es Sen (1000 en japonés) y a medida que pasa el tiempo
Chihiro empieza a olvidar quién es hasta que ya no recuerda nada.
Entonces... nada, aquí paro, que si no te destripo demasiado.
Esto que le pasó a Chihiro, ocurre en el mundo online también.
Marcas que entregan su personalidad a cambio de una fórmula mágica para
triunfar y firmando contratos invisibles con ideas y creencias como:
"Tengo que publicar a diario"
"Si a este le va bien, haré lo mismo"
"Tengo que mostrar autoridad haciendo esto"
Y ahora además: "Si no estás automatizando y usando la IA para comunicarte con
tus clientes te has quedado en 1990",
Y así, sin darse cuenta, ceden su voz, olvidando quiénes eran, para quién
hablan y por qué empezaron su proyecto. Se obsesionan con herramientas y el
prompt definitivo. Y en esa carrera de persecución del brilli brilli de otros,
se perdieron por el camino.
La buena noticia es que en el mundo online no hay magia, ni brujas malvadas.
Pero no deberían ser cadenas. Solo guías.
Lo que le funciona a uno no tiene por qué funcionarte a ti o encajar con tu
cliente ideal. Por eso es importantísimo trabajar la identidad de tu marca
antes de tomar decisiones tácticas.
Tener clara tu identidad verbal no hará que de repente sepas escribir mejor. Es
que vuelves a saber quién eres. Y desde ahí, es mucho más fácil comunicar y
decidir qué fórmulas encajan con tu negocio.
Porque las herramientas pueden cambiar. Los algoritmos también. Lo que no
cambia es tu historia, tu forma de ver el mundo, cómo solucionas el problema de
tus clientes y el porqué de tu proyecto.
"Porque nada de lo que sucede se olvida jamás, aunque no puedas recordarlo" :)
Disfruta del domingo. Y si tienes esta peli pendiente, ya sabes.
P.D. Cuando aplico el método CALMA a un negocio, lo primero-primerísimo que
hacemos es silenciar todo ese ruido exterior y los cantos de sirena y CONECTAR
con todo lo que hace único a ese proyecto. Y solo entonces definir qué
estrategia seguir y qué tácticas usar.
P.D.2. Si te quieres meter en ese jardín, reserva una sesión conmigo
aquí.
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